Paseando por Antwerpen, Bélgica

Bueno, es un poco dificil seguir un esquema cronológico de bitacoras pues siempre van saliendo una que otra cosita por aqui y por allá. Y había olvidado contar sobre mis viajecitos a ciudades y países vecinos. Me encanta viajar, creo que sería casi una profesión en mi vida, “viajadora profesional ad honorem” con la cámara al hombro (en este caso mi humilde iPhone 4S que funciona de maravillas como cámara de bolsillo) y una bolsita con algunos bártulos básicos tales como calzones y pasta de dientes para conservar la dignidad y limpieza al dar la vuelta al mundo. No vayan a decir los nativos que huelo mal y estoy sucia, no señor, antes muerta que chinchilla. Aunque ande paseando por Siberia.

En este apartado voy a contar mis paseos por las Europas, pero no lo haré en un orden temporal muy preciso pues mi memoria nunca ha sido mi fuerte y a estas alturas de la vida no es tan importante. Mas valen los detalles y las fotografías que acompañan mis bitácoras.  Asi que voy a empezar por mi último viaje.

Antwerpen, Bélgica: la ciudad de los diamantes y el chocolate.

Un poco de historia (para culturizarnos)

El nombre oficial de esta ciudad belga en el idioma neerlandés es Antwerpen, en español es Amberes y en francés, Anvers. Con razón no me sonaba el nombre en mi lengua materna.

Antwerpen, es una ciudad situada en Bélgica con una población aproximada de 493.000 habitantes. Se localiza en el centro norte del país, cerca del límite con los Países Bajos.

Antwerpen, conocida antiguamente como Antuerpia y que perteneció a los Países Bajos españoles, es una ciudad que tuvo un importante desarrollo económico en los inicios del Renacimiento, convirtiendose en uno de los centros comerciales más importantes del norte de Europa. Actualmente esta ciudad tiene un gran atractivo turístico, siendo conocida por poseer numerosas tiendas especializadas en el tallado de diamantes, su puerto, museos, catedrales, vida universitaria, bares, su increíble estación de trenes y mucho más.

El caso es que el origen del nombre de esta ciudad es bastante gore.  Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo un gigante llamado Druoon Antigoon habitaba en el río y el muy usurero cobraba peaje a los barcos que quisieran pasar. Pobres de aquellos que no pagasen la tarifa aquella, ya que el gigante tacaño y sanguinario no tenía mejor ocurrencia que cortar la mano del capitán del navío infortunado y arrojarla al río Schelde.  Hasta que un buen día, o podría haber sido una noche (para pillar desprevenido al gigante), un centurión romano llamado Silvio Brabo, hastiado de los abusos de poder del gigante Druoon, aprovechando un instante de desvaríos, cortó las manos y la cabeza del gigante y zas las arrojó al río en justa venganza. En consecuencia, la etimología de Antwerpen sería algo así como: Ant=Mano (flamenco), Werpen=Lanzar. O en lenguaje más coloquial, el río donde se lanzó la mano del gigante egoísta y amarrete.

Tras aquel breve resumen de la ciudad, regreso al relato de mi viaje. 

Desde donde vivo, que es cerca de la frontera con Bélgica, nos trasladamos junto a mi familia holandesa (marido, cuñado y cuñada) en auto tomando caminos interiores entre ambos países que demoraron un poco más la llegada a nuestro destino a pesar de usar un GPS que había sido regalo de mi padre hace algunos años atrás y que por un milagro de San Expedito funcionó, claro que con los mapas de la época romana. Pero como diría el dicho, todos los caminos llevan a Roma, y en este caso llegamos sin novedad a Bélgica.

Ya llegando a Antwerpen nos encontramos con una ciudad bastante grande y flanqueada por varios brazos de río, muchos barcos, puertos y navieras. Nosotros nos dirigimos a la estación central, para estacionar nuestro auto y comenzar nuestra recorrido.

La estación central de Antwerpen es una de las más bonitas que he visto en mi vida (como si hubiese visto muchas, ja), sin embargo es considerada como la cuarta estación ferroviaria mas bella del mundo, también apodada como la Catedral Ferroviaria.  Esta estación fue construida entre 1895 y 1905, y es un hermoso edificio revestido en piedra que posee una amplia cúpula sobre la sala de espera principal y que fue diseñada por  el arquitecto belga Luis Delacenserie, a diferencia de la estructura de vidrio y metal que cubre las vías, que fue diseñada por Clemente van Bogaert.  Esta estación destaca por ser un excelente ejemplo de arquitectura neoclásica ferroviaria belga.

 

Para los viajeros incluso expertos, esta estación puede ser un verdadero dolor de cabeza, pues a diferencia de las estaciones comunes y corrientes que posen un solo nivel para todos sus andenes, esta
posee 4 niveles con sus respectivos andenes que volverían loco a cualquiera.  Sin embargo como yo no pensaba tomar el tren, me dedique a tomar fotografías y babear con su impresionante diseño arquitectónico.  Como persona observadora que soy, el frontis y toda el área principal de la estación posee un estilo bastante homogéneo. Sin embargo la parte posterior y la entrada trasera poseen un diseño mucho mas moderno, lo cual a mi gusto, provoca un quiebre visual en la estética de la estación.

Tras tomar una que otra foto a la estación (repito, es bellísima), enfilamos hacia el centro de la ciudad a través de la avenida principal, el boulevard Meir, llena de locales comerciales, edificios de gran interés arquitectónico, observando la increíble cantidad de gente que se paseaba y compraba.  Por alguna extraña razón, el centro de Antwerpen me recordó mucho a Santiago Centro (cerca del Palacio de la Moneda), quizás por el tipo de arquitectura predominantemente francesa y de por lo menos 50 años de antigüedad, entremezclado con algunos edificios modernos pero que no ensuciaban la atmósfera de los 50’s. En sus calles habían muchísimas personas de distintas nacionalidades, creo que la variedad era incluso mayor que en los Países Bajos. Según me explicaban, eso se puede deber a que Bélgica tiene (o tenía) reglas de inmigración bastante relajadas, permitiendo más fácilmente la entrada a un mayor número de extranjeros.

Como contaba, el centro de Antwerpen es bastante grande y lleno de tiendas de todo tipo.  Pero las que mas llamaron mi atención fueron por supuesto, las tiendas de chocolate. Así que entramos a una de las tiendas mas recientes, The Chocolate Line, que con su intenso aroma a cacao y su hermosa decoración con lámparas de lágrimas y preciosos murales, y sus figuras esculpidas en chocolate, me invitaron a sufrir horrorosos tormentos estomacales.  El público podía pasear a sus anchas por la tienda y además, pasar a curiosear a la cocina del recinto, donde un par de cocineros con cara de aburridos preparaban interminables bombones y figuras de chocolate que volverían loco a Willy Wonka y a la bruja de Hansel y Gretel.  A esas alturas yo ya estaba con taquicardia de la emoción, pero como no iba a comprar sino a hacer “turismo arquitectónico y cultural”, salí de la tienda con una gran pena en el estómago pero prometiendo que algún día volvería y arrasaría con toda su mercadería. Algo que garantizo asegurará mi deportación a Chile por vandalismo y delincuencia.  Pero en mi defensa podré alegar demencia de cacao.


Cabe destacar que Antwerpen posee varias tiendas de chocolates, y The Chocolate Line es solo una de ellas. Existe también Chocolatier Burie, Nello, G. Bastin Chocolade, Del Rey Günther Wathé y muchas más, que por razones de sanidad mental-estomacal no puedo seguir enumerando.

Si desean conocer mayores detalles sobre lo que pueden comprar en dichas chocolaterias, visiten este enlace (en inglés).

En fin.  Siguiendo por nuestro recorrido por el centro de Antwerpen, me dediqué a tomar algunas fotografías a edificios que consideré de interés arquitectónico. Tengo una especial fascinación por las iglesias y catedrales, además de los pórticos y puertas (esa es otra historia, de como una tarde me la pasé tomando fotos de puertas en Maastricht, en el sur de Holanda), así que en eso me entretuve bastante rato.

Un edificio que llamó mi especial atención fue una torre corporativa que parecía sacada de alguna película gringa de los años 40 y que contrastaba fuertemente con el resto de las construcciones. Dicha torre es la Boerentoren, y como dato anecdótico y de interés histórico para nuestros fieles lectores, esta torre fue el primer rascacielos que se construyo en Europa (1932).

Groenplaats. En este lugar y por alguna razón y probablemente porque era fin de semana, se instalan rommelmarkts o como se conoce en Chile, “ferias de pulgas”.  Lo curioso es que ese día la feria de pulgas era gratis, así que yo feliz me dediqué a cachurear y encontré un pequeño libro de botánica (en neerlandés por supuesto) que pasó a formar parte de mi humilde biblioteca. Groenplaats es una amplia plaza llena de terrazas, restoranes y cafés. Y por supuesto, una estatua de Rubens (sello de la ciudad) destaca en el lugar.

En este lugar se puede ya ver el costado de la maravillosa, grandiosa e inigualable catedral de Nuestra Señora, o en el idioma local “Onze Lieve Vrouve Kathedraal”, construida a partir del año 1352 pero que por su antiguedad y el mal estado en que se encontraba, ha debido de tener diversas restauraciones, las cuales han logrado descubrir antiguos frescos y también la iglesia original que se situaba antes de ella. Por fuera es bastante impresionante pero también un tanto extraña, pues su forma es una mezcla de diferentes estilos (renacentista, barroco, rococó, gótico) además de contar con torres de campanario desiguales. Esta hermosa catedral es patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y además de contar con una bella vista exterior, su interior está decorado por obras de Rubens, Murillo, Jacob de Backer, entre otros, las cuales no tuve la fortuna de ver por estar cerrado al público. Para la próxima!


Wijngaardstraat, es una de los sectores más antiguos de Antwerpen localizando a un costado de la catedral, destacando por conservar su estética medieval en sus locales comerciales, cafés y restaurantes.  En lo personal adoré este pequeño barrio por su atmósfera antigua y hermosa arquitectura, pero lo mejor de todo, fuéron los puestos de antiguedades que se instalan cada sábado a vender sus bártulos. Como buena coleccionista de cachureos que soy, me llevé una pequeña lupa.

Grote Markt sería como el corazón de la ciudad.  Esta plaza tiene mucha actividad especialmente los fines de semana.  En el centro de la plaza se situa una fuente que rememora la leyenda del gigante Druoon y Brabo, el centurión romano que libró a la ciudad de la tiranía del gigante amarrete. También se pueden apreciar en este lugar el edificio del ayuntamiento lleno de banderas, casas gremiales, iglesias, y muchos, pero muchos turistas.

El castillo de Steen es un pequeño castillo que se localiza junto al río Escalda. Fué construido en el año 1200 y originalmente fué usado como sistema de defensa de la ciudad. Si alguién asocia castillos con prisiones, pues no está muy equivocado.  Este castillo, al igual que muchos otros, sirvió como prisión durante 5 siglos aproximadamente. Sin embargo dicho castillo tenía un destino mucho mas noble que de servir de vil prisión, y es por eso que el pintor belga Rubens lo compró y habitó conviviendo con los fantasmas de los condenados hasta el día de su muerte en 1640. Actualmente el castillo Steen es parte del museo marítimo nacional belga y es posible visitar su exterior de forma gratuita. Por supuesto que yo no me iba a perder dicha oportunidad.  El castillo por fuera no es gran cosa si pensamos en el tamaño promedio de un castillo europeo, pero si tiene algunos detalles curiosos como una estatua del gigante Druoon que decora o “aterroriza” la entrada del castillo, y también, una figura de piedra con forma de falo, que es un homenaje al dios escandinavo de la fertilidad, Semini. Cuenta la leyenda que antiguamente muchas mujeres de la ciudad iban a pedir “favores” al mentado dios. Quien sabe si hoy en día aun el lujurioso dios sigue obrando milagros!!


El castillo también sirve de pasaje para un extenso paseo peatonal, donde se puede tener una buena vista del río Escalda.

Como nosotros solo fuimos por un día, fué practicamente imposible recorrer y visitar la gran mayoría de iglesias, catedrales, museos y lugares de interés de la ciudad. Algunos lugares que alcanzamos a ver solo de pasada fueron los siguientes:

Barrio de los judíos,  en donde se concentran la mayoría de las tiendas dedicadas a la venta de diamantes. Cabe destacar que Antwerpen es una de las ciudades que alberga la mayor cantidad de judíos ortodoxos del mundo, y el caminar por ese sector es adentrarse en otro mundo. Muchos turistas se sienten tentados de tomar fotos dado lo pintoresco que puede resultar ante nuestros ojos las apariencias de ellos, pero mejor abstenerse.

Barrio chino, que sería el equivalente al barrio Meiggs de Estación Central en Santiago de Chile. Claro que el Chinatown belga es mucho más pintoresco y grande.

Zoológico de Antwerpen, uno de los zoológicos más antiguos del mundo y que originalmente fué creado para fomentar el estudio de las ciencias zoológicas y botánicas. Además de ser un

zoológico, este lugar posee un museo que alberga colecciones de historia natural.  Solo alcanzamos a ver el frontis y honestamente no hubiera tenido ánimos para entrar, dado mi rechazo a los zoológicos.

Un solo día no es suficiente para recorrer la ciudad y visitar sus monumentos, iglesias, catedrales, museos, parques, etc etc.  Fueron muchos los sitios que no alcanzamos a ver tales como el Jardín Botánico, el puerto,  el Stadpark (solo lo vimos de pasada), el museo de navegación Aan de Stroom, el museo del Diamante (ubicado en el centro de la ciudad), el interior de la catedral de Nuestra Señora, la casa de Rubens… pero en fin, creo haber quedado satisfecha con lo que alcancé a ver.

Conclusión: Antwerpen es una ciudad muy interesante de visitar, fotografiar y recorrer.  Creo que hay que tener mas tiempo para disfrutar a concho lo que ofrece, como “catar” la gran variedad de cervezas, deleitarse con las chocolaterias, visitas a los museos y catedrales, entre otras cosas. Por lo menos alcancé a ver lo suficiente para darme con una piedra en el pecho, además de comer una gigantésca porción de papas fritas belgas, que tienen fama de ser las mejores del mundo.  Y la pregunta del millón: Es una ciudad para regresar? Por supuesto!! Pero con más tiempo y dinero.

Hasta la próxima!

2 comments

  1. Gracias eva por compartir tus periplos por tu nueva tierra …me encanta como escribes ..es como si estuvieras al lado contandome una bella historia..te kiero mucho anita f

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