Parte IV, Holanda, a través de los ojos de una chilena

Eindhoven, la ciudad luz
Antes de comenzar esta nueva columna debo hacer una corrección. Mi visión no es sobre “Holanda” si no mas bien, una pequeña parte de ella. LLegué a vivir, o por lo menos, a armar un nuevo hogar a estas lejanas tierras a principios de diciembre del 2011. Mi primera impresión tras atravesar casi la mitad de Holanda por una de las carreteras principales fué que quizas no había viajado tan lejos, ya que el paisaje es muy similar a lo que había visto tantas veces camino al sur de Chile. Claro que el parecido terminó abruptamente al ver gigantestas y modernas turbinas eólicos y uno que otro viejo molino que seguramente decoraban el entorno para recordarle a los recien llegados que efectivamente estan en los Países Bajos.

La ciudad donde actualmente vivimos es Eindhoven, ciudad de luz y cuna de Phillips. A mi juicio es la ciudad menos europea que podría haber imaginado. Es una ciudad moderna, la cuarta más grande de Holanda, bastante limpia, ordenada, sin atochamientos en las calles, con muchos parques, una universidad técnica grande y famosa, estadio, estación de trenes que conecta la ciudad con el resto del país y Europa, un increible y excelente sistema de buses que avanzan con suavidad y llegan con puntualidad a casi cualquier punto de la ciudad.  Por alguna extraña razón me recuerda a Viña del Mar, claro que en versión 4.0, sin perros vagos, ni basura en las calles y caballos tirando victorias.  Me llamó mucho la atención no ver las típicas construcciones holandesas que tan acostumbrados estamos los extranjeros de ver en postales y televisión. Pero esa es una visión más cercana a Amsterdam, ciudad que conocí para año nuevo y que ya contaré en una próxima bitácora.

Los barrios holandeses
Llegamos a vivir a un barrio de estudiantes y jovenes extranjeros profesionales, que al igual que nosotros, buscan nuevos horizontes y aventuras. Nuestros vecinos más próximos son una pareja norteamericana-sueca que solo vemos de vez en cuando.  El edificio es un inmueble de 3 pisos que al parecer fué construido el año 1939 pero que por dentro fué renovado completamente hasta casi ser imposible averiguar su data debido a lo moderno que luce. Detrás de nuestro edificio, y al igual que muchos barrios holandeses, se encuentran pequeños pasajes destinados a instalaciones de bodegas, y casi por doquier es posible encontrar pasajes estrechos y laberínticos que conducen a algún rincón desconocido  pero que sospecho son la delicia de los niños cuando el tiempo lo permite.

 

La configuración de la ciudad, y que supongo es lo usual en la mayoría de las ciudades europeas, es circular. Cada calle o gran avenida es una gran curva. El concepto de cuadra que conocemos en Chile aca no existe y por culpa de estar acostumbrada al sistema español es que me he dado mas vueltas de lo necesario para llegar a un lugar. Tampoco hay las plazas, por lo menos la típica plaza chilena. En cambio existen grandes parques o bosques emplazados dentro de la ciudad misma. Tampoco verán plazas de armas en el centro de la ciudad. En cada ciudad holandesa se emplaza en el centro el “market square central”, que es algo asi como un gran espacio abierto rodeado de edificios donde se instalaba el mercado de frutas y verduras, pero que actualmente se usa para eventos y afines, y tambien sirve como punto de encuentro.

 

Los barrios son bastante homogéneos. Podemos estar caminando por un sector con casas muy bonitas e iguales pero a poco andar nos encontramos con un modelo de casas o edificios completamente diferentes. El gobierno holandés, según me explicó mi marido, trata de que no existan diferencias sociales en el país, y es por eso que mezcla a ricos con los menos adinerados en las mismas áreas. Claro que a poco tiempo de estar aquí me he dado cuenta que es relativamente fácil saber cual barrio es de inmigrantes y cual de holandeses. Donde vivimos actualmente, cohabitan muchos estudiantes y extranjeros, y noto la diferencia de costumbres al ver a veces basura amontonada en la esquina o al apreciar como cuidan sus jardines y fachadas. A mi juicio, el holandes cuida mucho la apariencia de su casa y le importa bastante que luzca bien. Muchas casas holandesas no usan cortinas en sus salas de estar y se puede apreciar como son sus casas por dentro. En Chile ese detalle sería la delicia de los delincuentes, pero como Holanda vive una seguridad que no conocía, se puede vivir sin rejas en las ventanas. Sin embargo es de mala educación mirar por las ventanas desprovistas de sus cortinas, por lo menos de lo que conocemos en Chile.

 

Seguridad holandesa, casi para no creerlo
Creo que una de las cosas que mas impacto me causo de Holanda al llegar, ha sido su seguridad. En Chile es casi impensable vivir sin rejas, candados y alarmas, menos dejar el auto sin algun tipo de seguridad en alguna lugar desconocido. O caminar por las calles sin mirar quien camina a tus espaldas.  Holanda es casi un paraiso en ese aspecto. Al principio caminaba un tanto preocupada de que nadie me siguiera, y al ver todas las casas sin rejas o muros, me sentía bastante desconcertada. En más de una ocasión vimos como la gente dejaba sus autos con las ventanas y puertas abiertas, sin preocuparse en lo absoluto.

Otro detalle interesante es sobre los perros. En Holanda no he visto siquiera UN perro sin dueño, y por lo menos en Eindhoven -Amsterdam es otra historia- no me he topado con pupú de perro en sus calles. Holanda es muy estricto en ese aspecto. Cada persona que sea dueño de un perro debe inscribirlo en el ayuntamiento, pagar la inscripción correspondiente, pasearlo con collar y solo pueden hacer sus necesidades en sitios debidamente señalizados, a riesgo de contraer una multa si no cumplen con la norma. Tampoco he visto muchos gatos en las calles, y los pocos que he visto son gordos, peludos y dicen miau en holandés. Los gatos en Holanda son gatos de casa, y he observado varios mirando a través de los vidrios de sus casas, como las mías, que además de dormir buena parte del día, se sientan en la ventana para mirar los cuervos gordos y sabrosos que vuelan por los cielos.

El transporte holandés, un ejemplo a seguir
Holanda tiene un increible sistema de transporte que ya lo quisieran los chilenos. Cada ciudad tiene un excelente sistema de buses que parten SIEMPRE desde la estacion central hacia cualquier punto de la ciudad. No existen buses que hagan un recorrido completo. En mi caso, que vivo casi en el límite sur de Eindhoven, tengo que tomar un bus hasta la estacion central y tomar luego otro para ir al otro extremo de la misma. Cada bus cuenta con su horario y vaya que son puntuales. Al igual que cada paradero cuenta con un panel digital que indica la hora exacta a la que llegará el próximo bus, y funciona de maravillas, ya que cada bus usa un sistema GPS que se comunica constantemente con cada paradero para informar los minutos que faltan para llegar. El sistema de pago es igual que el transantiago. Una tarjeta de prepago que se llama ov-shipkaart, que cuesta 7 euros y que logicamente tienes que recargar de vez en cuando.

Lo interesante de ese sistema es que el valor que te cobra por viaje es según la distancia que hayas recorrido, asi que al subir al bus tienes que pasar tu tarjeta por el lector, que descuenta una tarifa fija, y al bajar pasas nuevamente la tarjeta por el lector que hace el calculo y te devuelve dinero. ¿Complicado,no? Pero es un sistema bastante práctico, claro que a muchas personas se les olvida pasar la tarjeta por el lector al bajar y no falta la vieja alegona -los holandeses son muy buenos para reclamar- que va hacia las oficinas de la estacion a pedir que les devuelvan su dinero porque “olvidaron” pasar su tarjeta por el lector. Y lo mas gracioso es que lo logran. Los buses, además de su puntualidad y sistema de pago, son un ejemplo de limpieza y comodidad. Cada bus cuenta con calefacción e información sobre las rutas y sus conductores son unos caballeros que siempre te saludan al subir. No me ha tocado ver un bus repleto de gente, y si eso ocurre, el chofer no deja subir mas gente a fin de no molestar al resto. Tampoco hay vendedores ambulantes, limosneros o cantantes, lo cual a pesar de extrañar algo tan folclórico de Chile, hace el viaje más agradable.

Sistema de trenes: cómodo, seguro pero caro
Holanda es un país de trenes y si no fuera por su increible servicio y puntualidad, sería un caos. Cada ciudad y pueblo cuenta con una estación principal que conecta los trenes en perfecta sincronía con los buses urbanos. Por dentro son muy cómodos y calefaccionados, con espacio suficiente para dormir una siestecita si el tramo es largo. Lo único malo es que es un servicio bastante caro incluso para el holandés común. El tramo desde Eindhoven-Amsterdam dura aproximadamente 1 hora, pero cuesta casi 20 euros el pasaje de ida! Con mi marido gastamos aproximadamente 70 euros ($50.000) en 2 pasajes ida-vuelta hacia esa ciudad para año nuevo. Lamentablemente es la única alternativa de transporte entre una ciudad y otra si no posees un vehículo. No existen los buses interurbanos como lo que conocemos en Chile y que son muchísimo más baratos, pero también mas inseguros. Pero a pesar de lo caro del servicio, vale la pena pagar para conocer el país de manera cómoda y segura.

En una próxima columna les contaré sobre las bicicletas holandesas. Este país, es definitivamente el paraiso de las bicicletas.

 

Alimentación: rico, sano y natural!
Ha sido una verdadera aventura el ir de comprar al supermercado. En Holanda no existen grandes cadenas tipo Lider o Jumbo. Son más bien supermercados de barrio pero con mucha variedad de productos que en mi vida había visto. La leche la venden en botellas de vidrio y de cartón, y hay leche para el café -algo más cremosa y agridulce que la leche normal- para el té y leche normal. No existe el concepto de “carnicería”. El holandés considera que un estante lleno de carne sin sellar es algo absolutamente antihigiénico y creo estar un tanto de acuerdo. Toda la carne la venden envasada. Las verduras son las mismas que venden en Chile pero mas bonitas y sabrosas. En Holanda he probado las manzanas fuji más ricas de mi vida, dulces y jugosas. También me llevé una sorpresa con el tomate, aca tiene sabor a tal y no a algo que parece un tomate con sabor a agua ácida. Toda la fruta y verdura no envasada se pesa directamente en la caja. El pan se vende sellado y es tipo molde. No existen el pan suelto tipo hallullas o marraquetas. Pero el pan de molde que se vende en Holanda es mucho mas barato que Chile, además de traer mayor cantidad de rebanadas. Los precios en general de la comida son casi igual que Chile, incluso algunas cosas son mas baratas. Lo que es muy caro en Holanda es salir a comer fuera. Como la mano de obra es cara en general en Europa, ir a comer a un restoran es casi un lujo que te puede hacer gastar una pequeña fortuna. Como ejemplo, puedes gastar aproximdamente 40 euros ($28.000) por persona en ir a un local simple y sin lujos. Por eso para los que empiezan, como nosotros, es mucho mejor hacer las compras en el supermercado y cocinar en casa.

Los dulces holandeses. Incluso el mas barato, sobre todo los chocolates, son exquisitos! Podría estar comiendo chocolate holandés todo el día pero después me pasaría la cuenta.  Hay un caramelo holandes en particular que, según mi suegro, solo los holandeses pueden tolerar. Se llama “drop” y es algo así como una gomita de plástico color negro y fuerte sabor a anis. Los holandeses son adictos a ese “caramelo”, pero para los extranjeros como yo, es un sabor muy fuerte y un tanto desagradable como para degustar muy a menudo.

Debo hacer notar que en Holanda es muy habitual comer frituras. Los holandeses son fanáticos de las papas fritas -así como los chilenos a las sopaipillas a la salida del metro- y las salsas que las acompañan desafían mi imaginación. Hace unos días atras pedimos papas fritas en un local de la estación y mi marido escogio la salsa por mi. Era algo asi como crema de mantequilla de maní caliente, que en un principio sabía muy extraña pero que resulto ser un exquisito acompañamiento. También debo destacar la cantidad de dulces fritos que comen los holandeses. En el centro de cada ciudad es común ver carros muy coloridos donde venden pasteles tipo berlines, waffles y otros más que no se como se llaman. También es común ver pequeños puestos con comida vietnamita y turca. Los primeros venden algo asi como arrollados primavera en versión gigante y los puestos turcos venden kebabs -sandwich de lonjas de carne a la espada con ensaladas surtidas y alguna salsa exótica-, así que el pasar por las cercanías de esos puestos se corre el riesgo de quedar expuesto a una mezcla fuertísima de olores que de primeras revolvía mi pobre estómago y que durante 2 semanas me tuvo alojada en el cuarto de baño.

El yogurt. He encontrado finalmente el paraiso del yogurt y es Holanda. Aca venden el yogurt en potes de 500cc, con el yogurt mas cremoso y exquisito que he probado en mi vida! Es algo similar al yogurt griego que venden en Chile pero muchísimo mejor, con mas combinaciones -pera con caramelo, platano con chocolate, etc- y creo que podría vivir comiendo yogurt todo el día. Aprendan empresas lacteas de Chile a hacer un yogurt decente y no el sucio engaño de leche con gelatina que venden en los supermercados chilenos! Nota curiosa sobre los supermercados: no he logrado encontrar legumbres en bolsas como se acostumbra en Chile. Cuando encontre lentejas, estas venian enlatadas en tarros pequeños y listas para servir. Al igual que los porotos y garbanzos.

Los quesos. Según mi marido holandes, su país es la tierra de los quesos. Dice que hay quesos viejos y quesos jóvenes, pero como aun no he incursionado mucho en ese rubro, no puedo dar una opinión objetiva sobre el rubro. Ya habrá tiempo para investigar sobre el tema, ir a Gauda y otros tantos pueblos de tracición quesera.

Para resumir. En los supermercados holandeses he podido encontrar casi las mismas cosas que los supermercados chilenos, claro que con ligeras diferencias como el idioma en el cual estan escritas las etiquetas y la calidad que es muchísimo mejor. Sin embargo gran parte de las sopas y cremas que se venden en el comercio contienen un porcentaje bastante alto de grasa que convertirían el estomago de cualquier chileno en una tragedia griega.  Existen también supermercados chinos y turcos, pero los asiáticos son mis favoritos. En el centro de la ciudad encontre uno con productos extrañísimos, atractivos y varios con aspecto no muy apetecibles pero también muchos productos que usaba en Chile para preparar mis experimentos asiaticos. Si son curiosos como yo, les recomiendo investigar la comida local pero no experimentar mucho con las frituras. Ojo, Holanda no tiene lo que conocemos como “comida típica”.Lo más típico es papas cocidas con carne. La comida más folclórica que conozco por aca es la cocina de Surinam, que es bastante condimentada y picante, pero exquisita.

Vestimenta y comercio
Antes de viajar a los Países Bajos, mi cuñado me había advertido que mi ropa de invierno chilena no me sería de mucha utilidad para el crudo invierno europeo. Sin embargo como este invierno ha sido el más caluroso en años y no tan frio como esperaba, no he sufrido mucho con la poca ropa que traje. Lo que si realmente se necesitan, son botas decentes. Los precios de la ropa, a inicios de temporada, son carísimos. Una chaqueta puede costar fácilmente mas de 100 euros, al igual que unos zapatos decentes. Ya me estaba empezando a desanimar y pensar en convertirme en costurera por los precios hasta que pase a darme otra vuelta por el centro de la ciudad y me llevé la sorpresa de mi vida. Las ofertas y liquidaciones holandesas son increibles! Los precios, por alguna desconocida razón para mi, bajaron muchísimo, pudiendo encontrar chaquetas que en un principio costaban 100 euros, a 30. También es común ver ofertas de “compra un par de botas y llevate el segundo par por 1 euro” o también el 2×1. Casi me da un patatús al ver tanta oferta buena y no tener el dinero para arrasar con las tiendas. La ropa en Holanda es bastante similar a lo que se vende en Chile, pero si pude apreciar diseños más locos y atrevidos. Chaquetas con coloridos diseños, rulos y bordados que ya quisiera para mi. En las tiendas holandesas, uno mismo se atiende, al igual que las zapaterias. Tu escoges lo que te quieres probar, buscar la caja de tu número que por lo general esta bajo la muestra, y si te gusta, pasas directamente a la caja a pagarlo. En Holanda no existen casi los vendedores que ayudan a probar  la ropa o los “empaquetadores” que guarda tus compras del supermercado en las bolsas. El sistema es bastante autosuficiente y los holandeses están acostumbrados a llevar su propia bolsa de tela o plástica para sus compras y no gastar plástico innecesario.

Ropa usada. En Chile era fanática de las tiendas de ropa usada tipo Orange Blue o Nostalgic. Aca existe algo similar pero se llaman Vintage y venden, tal como su nombre lo indica, ropa, accesorios, zapatos y artículos “pasados de moda” que volverían loco a cualquier rockabilly chileno. He conocido 2 de estas tiendas en Eindhoven. Una es una tienda pequeñita y con mucha ambientación, que vende prendas para fiestas, ropa alternativa y uno que otro cachureo pasado de moda. La más grande que encontre se encuentra en una especie de galpón artístico donde además se reunen peluquerías, café y algo asi como centro de actividades artísticas. La tienda era casi para volverse loco, pues encontre teléfonos de los años 50, radios antiguas, joyas dignas de mi abuelita, botas y zapatos glamorosos, chaquetas militares y de piel sintética, y ropa muy ondera.

 Centro comercial Piazza y Bijenkorf

La talla holandesa. Algo que debo hacer notar, especialmente en mi condición de chilena y contextura normal -aunque harto mas flaca dado todo el trajín premudanza que me toco hacer- es que la ropa holandesa es gigante! Me costó mucho encontrar una chaqueta que me quedara bien. Ya comentare próximamente sobre lo grandes que son los holandeses, y la ropa que venden es, en su gran mayoría, para gente que mide y pesa mucho mas que yo. En una de las grandes tiendas que entré a buscar una chaqueta, V&C, las tallas mas pequeñas me quedaban enormes y solo tras mucho buscar, logré encontrar una chaqueta lo suficientemente pequeña para no nadar dentro de ella. Asi que si piensan venir a comprar ropa a Holanda, no se entusiasmen demasiado, especialmente si son flacos y con una estatura promedio de 1.60 mts.

Volviendo al tema de las tiendas. Holanda no es una país de malls y grandes centros comerciales. A lo máximo un par de galerías ratonas con tiendas algo pitucas y caras, pero cadenas tipo Ripley o Almacenes París?, jamás. En cambio esta lleno de pequeñas tiendas de ropa, zapatos, decoración, tipo pre-unic, tiendas tipo “todo a mil” con una cantidad de artículos que jamás había visto en mi vida (por ejemplo unos muebles en miniatura de muñeca para armar y pintar y rascadores de espalda larguísimos), y también hay tiendas tipo Casa e Ideas donde se pueden encontrar artículos económicos para el hogar. También hay varias tiendas con artículos de arte, diseño y cosas hermosas que harían reventar mi billetera. En Eindhoven, al igual que Amsterdam, hay un gran centro comercial llamado BijenKorf (panal de abeja) que reune las tiendas mas exclusivas que se podrían imaginar. El Bijenkorf de Eindhoven es una construcción muy moderna que emula un panal, lleno de luces y efectos. En cambio el Bijenkorf de Amsterdam está emplazado en una construcción muy antigua y soberbia, la cual sospecho fué adaptada para ser un centro comercial y no desentonar con la homogeneidad arquitéctonica de tan cosmopolita y antigua ciudad.

Diversidad cultural
Holanda es un país de inmigrantes y siempre lo ha sido. En Eindhoven me he topado con gente rubia, morena, negra, asiáticos, musulmanes y uno que otro latino. Hasta con un chileno que estaba paseando nos encontramos en un bus! Al principio me desconcertó ver mujeres con velos musulmanes y gente de raza negra, dada la pobre diversidad racial de Chile, pero ya me he ido acostumbrando a tanta variedad.  Sin embargo hay algunas diferencias entre los holandeses “puros” y el resto.  En Holanda existe mucho racismo silencioso hacia los emigrantes, especialmente con los  musulmanes. Lo he podido notar a través de comentarios y también por las estrictísimas y casi absurdas políticas de inmigración, tema que ya explicaré en una próxima columna.

Una anécdota. Hace unas noches, escuchamos un tremendo escándalo en el edificio contiguo. Al parecer era nuestra vecina francesa agarrandose a combo limpio con su pareja, pues los golpes en el suelo y contra los muebles que se sentían eran dignos de lucha en el coliseo romano. Fue de tal magnitud la pelea que al rato llegó la policía y el novio de la francesa bajó a fumar un cigarro mientras ella tiraba sus cosas por la ventana. Que situación más tragicómica, claro que para los vecinos no fué algo agradable ya que por norma al holandés le gusta la calma y tranquilidas, y es raro escuchar música o bulla después de las 11 de la noche, a diferencia de Chile, que somos bien buenos para el carrete pasado esa hora.

El idioma
El neerlandés, o como lo conocenos, el holandés. Podría decir que es un idioma de mierda que a veces me dan ganas de pescar mis pilchas y volver a Chile, con la cola entre las piernas. Para un recién llegado como yo, es terriblemente fustrante no entender absolutamente NADA lo que habla la gente en la calle. Al principio me sentia mal por no poder comunicarme, pero como los holandeses son gente que gustan de los idiomas, gran parte de la población, casi el 90%, habla inglés como segunda lengua.

Claro que no esperen que todos hablen un inglés fluido y comprensible. Me he topado con personas que lo hablan muy mal pero gracias a los dioses que casi toda la gente que me ha tocado conversar hablan un muy buen inglés.

Sin embargo al parecer tengo buen oído y una cierta facilidad para aprender idiomas, ya que despues del mes que llevo acá, puedo leerlo algo mejor, entender ciertas palabras claves y el contexto general. Pero por favor no me pidan hablarlo, eso pasará quizas en un año más.  El neerlandés es un idioma muy parecido al alemán, con una estructura gramatical que podría volverlos locos. Ya el inglés tiene una estructura de frases a la inversa del español, pero el neerlandés es incluso aun mas enredado. Muchos verbos van al final de la frase y creo que eso es lo que mas me ha costado.

Otra cosa es la pronunciación. El neerlandes es muy gutural y de muchas “efes” además de otras mezclas de letras que producen sonidos que aun no soy capaz de pronunciar (por ejemplo la mezcla “gn”) y que mi marido se rie cada vez que estudiamos el idioma.  Me ha ayudado mucho anotar frases que veo a diario y que han servido para ampliar mi vocabulario, asi como también leer el diario, claro que con ayuda de mi marido que es holandés nativo. Lamentablemente tomar un curso de holandés para alguien que aun no tiene el permiso de residencia, como es mi caso, es muy caro, asi que la única alternativa que tengo es estudiarlo en casa y ampliar mi vocabulario.

Otro aspecto interesante del holandes, es la manera como arman algunas frases. Por ejemplo, una oficina que cierra a las 13:00 hrs, en español sería “abierto hasta las 13:00 hrs”. En cambio, en Holanda la frase sería algo asi como “Cerrado desde las 13:00 hrs”. Esta talla me pasó con el horario de apertura de la oficina de inmigración y que me dejo pensando por lo menos 10 minutos, ya que primero tenía que entender la frase en holandés y después la lógica de la misma.

Como consejo para cualquiera que se venga a vivir a un país donde la lengua sea diferente de la propia, es aprender lo básico y estudiarlo a conciencia, todos los días, anotando cada palabra que les llame la atención.  O bien, hablar fluido un segundo alternativo, como el inglés en el caso de Holanda.  Es muy fustrante no hablar el idioma del país donde estas, y limita demasiado tus movimientos y cualquier cosa que quieras hacer sin depender de otra persona.

Aun me faltan muchas cosas por contar de lo que he visto en Holanda, como las bicicletas, coffe shops, su gente, el clima y sus costumbres. En una próxima columna!

Próxima columna: Las estrictas políticas migratorias holandesas

5 comments

  1. Hola Evita!!
    Ha sido muy entretenido leer tu experiencia en las Neederlands, y seguiré leyendo tu blog para ver si algún día nos vemos por esas tierras. Un abrazo y salud a la distancia!!

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